No cabe la menor duda de que la maternidad es una etapa de la vida con una serie de desafíos añadidos a la vida ya de por sí atareada, ¿verdad? Pero a veces durante el embarazo con la ilusión de recibir a nuestro bebé olvidamos los desafíos que tendremos que afrontar.
La oxitocina es una hormona que segrega una estructura llamada hipotálamo que se encuentra en el cerebro humano. Los niveles de esta hormona son especialmente altos en las mujeres durante el parto, posparto y lactancia. Además de tener un papel protagonista en el correcto devenir de todos estos procesos, la oxitocina es conocida como “la hormona del amor”. La oxitocina tiene un papel fundamental en el establecimiento del vínculo entre la madre y su bebé, facilitando el apego. Es una hormona que va a aumentar la capacidad de empatía y de generosidad. Capacidades ambas que las mujeres en general (y algunas más en particular) solemos tener especialmente desarrolladas desde que vinimos al mundo.

Las mujeres podemos vernos en este periodo temprano de la maternidad completamente sobrepasadas por esta capacidad de empatía. Vamos a buscar el significado de cada expresión facial de nuestro bebé y vamos a procesar toda la información que obtenemos de una forma más profunda. Muchas mujeres estamos acostumbradas a crecer percibiendo y comprendiendo los sentimientos de los que nos rodean y ahora la persona que más nos importa, nuestro bebé, nos envía mensajes que muchas veces no sabemos interpretar.
Es difícil para nosotras toparnos con esta situación. Hemos crecido como expertas en el análisis emocional, y ahora no sabemos qué es lo que nuestro bebé pide llorando. Esto genera una sensación de impotencia y de falta de confianza en nuestra capacidad de cuidadoras que nos puede hacer sentir
culpa y vergüenza. En este periodo, las que tienen la suerte de disponer de la ayuda de familiares, pueden experimentar sentimientos ambivalentes hacia ellos. Por un lado, profesarán un agradecimiento inmenso hacia su tribu y por otro tendrán la sensación inconsciente y desagradable de necesitar esa ayuda. Es por este motivo que la maternidad puede suponernos un reto para el establecimiento de límites y para la práctica de la asertividad.
Si tenemos un ratito, puede ser muy productivo escribir una lista de los límites que queremos poner y de los derechos que queremos disfrutar. Esa lista de derechos, vamos a escribirla en primera persona. Por ejemplo, “tengo derecho a disponer de 5 minutos de silencio e intimidad al día” en lugar de “tengo derecho a que los demás me permitan disfrutar de 5 minutos de silencio y de intimidad al día”. ¿Percibes la diferencia? Con la primera afirmación nosotras nos estamos empoderando como guardianas de nuestro derecho. Con la segunda afirmación estamos imponiendo una tarea a los demás que difícilmente podrán cumplir si no les comunicamos nuestras necesidades.
En cuanto a la práctica de la asertividad, podemos proponernos cada día un reto. Por ejemplo: “hoy cuando llame gente para venir a conocer al bebé voy a tener el poder de decirles que de momento no es posible porque estamos agotados, que ya les llamaré yo cuando mejore la situación”. Y esa sensación que nos embargará después de haberlo dicho será tan buena y tan empoderadora que estaremos
deseando poner en práctica nuestra asertividad pronto de nuevo.
En este período temprano de la maternidad las mujeres con una alta sensibilidad podemos vernos más saturadas que otras madre por los estímulos externos (ruido, falta de horas de sueño, visitas, consejos, las autoexigencias de nuestro rol de madre,…). Es una etapa en la que es más fácil sucumbir a los pensamientos negativos, de falta de autoconfianza y de falta de energía.
Las mujeres que no hayan vivido otras “maternidades reales” de forma cercana pueden verse en verdadero shock al experimentar en su propia vida una “maternidad real” y no la “maternidad de cuento” que nos vende la publicidad. Esa “maternidad de cuento” que también muchas mujeres nos transmiten. Sin maldad ninguna pero contribuyendo a que nos preguntemos por qué nos está resultando tan difícil algo que debería ser tan bonito y tan gratificante. Muchas veces me he preguntado por qué cuando algunas mujeres hablan de su embarazo, su posparto y sus primeros meses de maternidad parece que fue tan sencillo. Y he llegado a la conclusión, con el paso del tiempo, de que es un misterio inherente al proceso ir olvidando el caos para sólo recordar el milagro de la maternidad.
Repasando las funciones de la oxitocina, he leído hoy que algunas funciones de aprendizaje y memoria se ven disminuidas por el efecto de la oxitocina. Hasta en eso ha sido sabia la Naturaleza. Tan sabia como para crear esta hormona que deja amnesia de ese caos inicial que queda archivado como en una nebulosa en el inconsciente. Ese caos que sólo asoma al consciente cuando tenemos que consolar a una amiga que se encuentra ya al borde de la desesperación. Esa amnesia que te permite convertirte luego en otra de esas madres que recuerda con tanta añoranza esa época.
El autocuidado en la maternidad es especialmente importante pero también especialmente difícil por la falta de tiempo. Yo os recomendaría que adaptemos el concepto de autocuidado a esta etapa de la vida de una forma realista y menos ambiciosa. Quizás lo que para nosotras antes era autocuidado significaba darnos un baño de 30 minutos con sales y música, meditar 30 minutos al amanecer, ir una hora al gimnasio o leer en silencio toda una tarde. Pues quizás es el momento de adaptar ese concepto de autocuidado e intercambiarlo por poder darse una ducha de 5 ó 10 minutos, pasear con el carrito a ritmo rápido para tener la sensación de que haces ejercicio o leer una página de una revista mientras el bebé se echa uno de los cortos sueños matutinos.
La empatía nos va ayudar a conectar con nuestro bebé, pero poco a poco. Como toda relación de amor, se irá construyendo y reforzando con el tiempo. Nuestra intuición nos ayudará a saber qué necesita nuestro bebé, pero eso también vendrá con el tiempo. En este impass, no dudes en buscar la compañía de un pediatra que pueda entender tus sentimientos y las dificultades de esos primeros meses para ti y para tu bebé. A veces sentirnos comprendidas, arropadas y apoyadas nos llena de energía para seguir cuidando de la mejor manera. Y nuestra capacidad de ir procesando y aprendiendo de de todo lo que vivimos nos traerá una MATERNIDAD RESILIENTE que luego nos ayudará a mirar con humildad, admiración y cariño a otras mujeres en ese momento tan delicado. Bienvenidas a la maternidad!!!!